Ajedrez Castellon

Club de Ajedrez Círculo Mercantil de Castellón de la Plana

De los orígenes al clasicismo II

De los orígenes al clasicismo II

Neferati-ajedrez

Los maestros de antaño trataron de hallar las mejores jugadas para iniciar el juego. Para orientarse en el laberinto de posibilidades tuvieron la gran idea de poner nombres a varias series de movidas lógicas de uno y otro bando. Giuoco Piano, Gambito de Rey, Apertura del Alfil, Apertura de Ruy López, Fianchetto de Dama.

Defensa Siciliana y tantos otros, son términos que tienen quinientos años de antigüedad. Las aperturas que no pertenecían a la clasificación se denominaban “irregulares”.

De acuerdo con los conceptos de la época, la finalidad principal era alcanzar una posición que liquidara la partida en pocas jugadas. Conocían perfectamente la importancia del centro y la debilidad de los puntos f7 y f2, hacia donde encaminaban sus tempranos ataques y sacrificios.

También comprendieron que cuando ninguno de los bandos puede dar mate inmediatamente, debería ganar la partida quien posea ventaja material o la posibilidad de obtenerla. El valor de las piezas era algo vago, sobre todo el relativo entre Caballo y Alfil, recién aclarado en el siglo XX.

Sabían ganar material de diversas maneras: ataque a peones o piezas mal protegidas y/o inmóviles, ataques dobles, descubiertas, clavadas y maniobras como obligar al rival a entregar una pieza para detener un ataque al rey o a cambio de un peón que amenaza llegar a la octava fila, cambio/desviación/atracción/inmovilización de la pieza defensora, y por supuesto mediante trampas.

El método de juego basado en amenazas directas -como suele jugar un principiante de cualquier época- y en los descuidos del rival ya se consideraba insufi-ciente. La conducción de una partida por un experto era más indirecta. Se realizaba una esgrima de amenazas y contra amenazas, donde lo más importante era el ingenio para sorprender y ganar brillantemente. La celada fue la primer estrategia.

Veamos este análisis de una variante de apertura mencionado en el Manuscrito de Gottingen:

1.e4 e5; 2.Cf3 f6; extraño modo de proteger el peón e5, heredado de la época que damas y alfiles no disponían de mucho radio de acción. Luego de 3.Ce5! fe; el Manuscrito indica 4.Dh5+ Re7 (si 4…g6; 5.De5 ganando); a lo que sigue 5.De5+ Rf7; 6.Ac4+ d5 (si 6…Rg6; 7.Df5+ Rh6; 8.d4+ g5; 9.h4!); 7.Ad5+ Rg6; 7.Dg3+ Dg5; 9.Db3 Dg2; 10.e5 y las blancas ganan.

Sin embargo, el maestro portugués Pedro Damiano, farmacéutico originario de Alemtejo (1476-1545), después de 1.e4 e5; 2. Cf3 sorprendía a todos jugando f6!?, el “gambito Damiano”, como luego lo bautizó Ruy López.

Alemtejo, Portugal, 1516 – NN – Damiano, Pedro
Gambito de Damiano
1.e4 e5; 2.Cf3 f6; 3.Ce5 De7; 4. Dh5+ g6; 5.Cg6 De4+; 6.Rd1 Dg6 0-1


Damiano publicó el “Libro da imparare giocare a scacchi et delle partite” en 1512, que fue reeditado muchas veces y analizado por maestros de todos los tiempos. Contiene numerosas aperturas y finales, así como partidas completas y un capítulo sobre el ajedrez a ciegas.

Damiano daba estos consejos (más serios que los de Lucena):

a) No efectuar movimiento alguno sin un objetivo concreto;

b) No jugar demasiado de prisa; si se dispone de una jugada buena tratar de encontrar otra aún mejor;

c) Cuando se tiene ventaja decisiva no malograrla por capturar un peón;

d) Con ventaja de material provocar cambios, siempre que éstos no sean perjudiciales.

Fernando Aramburu

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