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La baraja de poker francesa

Baraja-poker-francesa

La baraja francesa es un conjunto de cartas de 52 unidades, con cuatro palos. En francés: Cœurs (♥ Corazones), Carreaux (♦ Diamantes), Trèfles (♣ Tréboles) y Piques (♠ Picas)

Varios consideran que su origen es una adaptación de los signos alemanes. Las bellotas y las hojas habrían devenido tréboles y picas, mientras los corazones no habrpian sufrido alteraciones, en tanto los cascabeles habrían sido reemplazados por los diamantes, que sería el toque “francés”.

También se estima la influencia de la baraja española, la italiana y del tarot. Los cálices o copas habría llevado a los corazones, los tréboles serían  las hojas de los bastos, las puntas de las lanzas en lugar de las espadas, y los diamantes -símbolo de prosperidad-, serían los oros.

Las barajas con los símbolos franceses ya se utilizaban a principios del siglo XV. Suele atribuirse su invención al caballero Etienne de Vignoles, más célebre como La Hire, muerto en 1442.

Contrariamente a la baraja inglesa y alemana, la francesa inscribe el número 1, siguiendo la serie de las cartas numerales, aunque, en la mayoría de los juegos, conserva el rango superior, como cualquiera de los ases.

Respecto a otras barajas de la época, la francesa es original en la adopción de la figura femenina, la Dame, figura intermedia entre el Valet y el Roi. Tanto en la baraja alemana (Oberman) como en las italianas y españolas (caballo/caballero) la figura es masculina.

Personajes históricos y literarios

Las figuras de la baraja francesa tienen nombres propios y han ido variando según los hábitos de la sociedad y los hechos históricos. Las figuras tradicionales representan personajes considerados heroicos en la Edad Media.  Tras la Revolución francesa los reyes fueron ciudadanos y se los representó como personajes clásicos (Solón, Platón, Catón, Bruto) o bien escritores de fama (Moliere, Voltaire, La Fontaine, Rousseau), En cambio las damas personificaron las virtudes (Justicia, Prudencia, Unión, Fuerza).

En la restauración monárquica  retomaron el uso de reyes (Carlomagno, San Luis, Francisco I y Enrique I), damas (Hildegarda, Blanca de Castilla, Margarita de Valois y Juana de Albret) y valets (Roland, Bayard, Joinville y Crillon).

 

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