En la posición del diagrama las blancas dan jaque con la dama.

Las negras no pueden evitar este jaque con ninguno de los métodos mencionados en la lección anterior. No pueden mover el rey, ya que todas las casillas libres están amenazadas por alguna pieza blanca, ni tampoco pueden jugar a la casilla ocupada por su propia torre. Tampoco pueden cubrir el jaque con ninguna de sus piezas.

Por último, la opción restante, capturar la pieza que da jaque, es aquí imposible, ya que el alfil negro, que podría capturar la dama, no puede jugar, ya que con ello dejaría al rey negro a merced de la torre blanca y sería una jugada ilegal. Más adelante verás que en términos ajedrecísticos decimos que el alfil «está clavado» por la torre blanca.

Por lo tanto, el jaque es mate y con ello la partida termina con el triunfo de las blancas.

Dar jaque mate a nuestro rival es una de esas tantas cosas emocionantes que nos ofrece la práctica del ajedrez.

Es importante tener siempre en cuenta que durante tus primeros pasos, podrás propinar mate con facilidad a otros que también se inicien, pero más tarde, cuando tus conocimientos aumenten y tengas enfrente a rivales de mayor calidad, será bastante difícil dar jaque mate, de hecho es práctica común abandonar cuando la posición está ya irremediablemente perdida, como cuestión de honor, para no brindar ese placer adicional a nuestro adversario.

Así las cosas, te recordamos una vez más que evites dar jaques innecesarios. La vía para lograr el mate no es de jaque en jaque, es jugando un ajedrez fuerte, obligando a nuestro rival a debilitar su rey, para entonces lanzar sobre él un ataque demoledor.

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