Además de las características de los peones, tomados individualmente, es decir su fuerza o debilidad, como en el caso de los peones pasados, doblados, aislados o retrasados, es importante considerar el conjunto, la denominada estructura de peones. Como ésta suele tener un carácter más duradero que la disposición de las piezas, su fuerza o debilidad es algo que se manifiesta durante más tiempo en la partida. En principio una buena estructura es aquella que no contiene peones débiles, pero en el conjunto, supone también una ventaja que los peones estén reunidos en un solo grupo.

El concepto de «islas de peones» explicado por Capablanca, significa que en la mayoría de posiciones tiene ventaja el que tiene una estructura de peones más compacta. Esto es algo que suele tener mayor importancia en la fase final, donde el cambio de piezas hace desaparecer factores más decisivos, como son los ataques al rey o los diversos detalles tácticos en que están implicadas las piezas.

En esta posición, con todas las piezas cambiadas, las negras tienen mejor estructura de peones, y como demuestra la continuación, tal ventaja es suficiente para ganar la partida. Sin embargo, el factor decisivo no es, contra lo que pudiera parecer, el peón doblado de las blancas, sino el hecho de que sus peones estén divididos en tres grupos, mientras que las negras los tienen en dos. Como consecuencia, el peón «h» blanco se ha quedado aislado y ese es el factor que las negras explotan decisivamente. Cohn,E – Rubinstein,A

Como curiosidad, si colocáramos el peón h2 en g2, la partida sería tablas sin que el peón doblado tuviera relevancia.

También la posición siguiente debe ser evaluada como favorable a las negras:

La estructura de peones blancos está dividida en tres grupos o islas y sus peones en «f2» y «h2» están aislados. Ello otorga a las negras una ventaja pequeña pero duradera. Su objetivo será simplificar la posición y las piezas que mejor convienen para explotar este tipo de ventaja son las torres, ya que son piezas muy aptas para atacar debilidades pero que pierde mucha fuerza a la hora de defenderlas. El desarrollo de la partida lo demuestra.Schlechter,C – Rubinstein,A

También en la siguiente posición, un final de torres, la ventaja es de las blancas:

Sus peones están todos agrupados, lo que permite protegerlos con el rey, mientras que las negras tienen tres grupos, que no serán fáciles de defender y, en todo caso, obligará a la torre negra a adoptar una posición pasiva. De cualquier modo se necesita una excelente técnica para hacer valer esa ventaja, pero el desarrollo de la partida es una buena lección.Karpov,A – Hort,V

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