Manuscrito de Ajedrez de Leonardo da Vinci

Manuscrito de Ajedrez de Leonardo da Vinci

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leonardo Da Vinci siempre es noticia sin tener que recurrir a Dan Brown para que nos descifre claves ignotas que ni él mismo cree. La soberbia exposición que estos días acoge Caja España, bajo el título Hombre, inventor genio, es una prueba de ello Leonardo Da Vinci.

Hombre, inventor, genio es una prueba de ello. Lástima que en tan rica muestra no se haya incluido algunas de las 42 páginas de las que consta el recién descubierto códice italiano más importante del Renacimiento sobre el juego ciencia, De ludo scacchorum overo la Schifanoia , del fraile franciscano y amigo de Leonardo da Vinci, Luca Pacioli, descubierto en diciembre de 2006 en la biblioteca de la Fundación Coronini Cromberg de Gorizia, (Venecia). Si hubiera sido así, el público habría contemplado una de las más desconocidas facetas del genial pintor: su destreza para el juego del ajedrez y sus cuidados dibujos de las piezas para ilustrar las 114 posiciones diagramadas que primorosamente iluminan el códice.

Historia de un hallazgo Todo comenzó cuando el historiador italiano Duillo Contin solicitó permiso a la prestigiosa fundación Coronini Cromberg de Gorizia para poder trabajar sobre Piero della Francesca (1416-1492) y Luca Pacioli en su profusa y bien surtida biblioteca medieval que custodia más de 22.000 volúmenes.

Durante el transcurso de la investigación el profesor fue advertido por la doctora Serenella Ferrari Benedetti, coordinadora de la Fundación, de la existencia de un manuscrito anónimo que desde hacía tiempo había llamado la atención de los estudiosos.

Duillo Contin se puso de inmediato a trabajar sobre el atractivo manuscrito haciendo un profundo estudio paleográfico asistido por el mayor experto italiano en Pacioli el profesor de la Universidad de Perugia Enzo Mattesini, descubriendo que se trataba del tratado de ajedrez más buscado del Renacimiento: De ludo scacchorum o Schifanoia del fraile franciscano Luca Pacioli, amigo de Leonardo quien le ilustró varias de sus obras entre ellas su trabajo más alabado, La Divina Proporción.

Aunque el manuscrito está dedicado a la princesa Isabel d’Este, sin embargo y a pesar de la ingente profusión de estudios sobre la obras de Pacioli y Leonardo, no se conocía al autor de los dibujos correspondientes a las piezas que acompañan a los diagramas, aunque por la fecha en que fue escrito, cerca 1499, Leonardo trabajaba con su amigo Luca Pacioli en Mantua como huésped de la condesa d’Este y de su esposo Francisco Gonzaga, tras huir de Milán que había sido invadida por las tropas de Luis XII de Francia.

Según el arquitecto italiano Franco Rocco, Leonardo era un experto jugador de ajedrez aunque no existe documento que lo confirme. Muy al contrario Pacioli que sí era un reputado jugador como testimonian sus coetáneos y por algunas de las difíciles y complicadas posiciones de los diagramas de su libro recién descubierto.

Miguel Angel Nepomuceno

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