El indio Viswanathan Anand, de 40 años, ha retenido el título mundial al derrotar al búlgaro Veselin Topalov por 6,6-5,5 en el encuentro que ha concluido en Sofía (Bulgaria). El campeón mantuvo la calma en un día en que no era fácil hacerlo, y ganó pese a llevar las piezas negras en la duodécima y última partida después de que su rival cometiera un grave error en la jugada 32. A partir de ahí, Anand jugó sin concesiones, con la precisión de una máquina hasta el momento de la victoria en el movimiento 56, tras cuatro horas y media de lucha. Un triunfo que reportará al ganador aparte de más gloria un cheque de 1,2 millones de euros.

En días como el presente, lo de menos es el ajedrez y lo de más saber mantenerse frío, controlar las emociones y tratar de no cometer errores. Los dos contendientes son grandes maestros muy experimentados, pero Topalov no pudo jugar hoy como si de una tarde cualquiera se tratase. En su cabeza quizá rondaba la idea de evitar acudir a las partidas semirrápidas de desempate, que se hubieran producido en caso de que el juego hubiese concluido en tablas, en las que el favorito a priori era Anand.

Los intentos del aspirante por desnivelar la contienda tras lograr la iniciativa en la apertura quedaron en nada cuando en la jugada 30 Anand avanzó sus peones “f” y “e”. Ahí se decidió la partida y el mundial. Topalov, con todavía 20 minutos en el reloj, capturó primero el peón con 32.fxe4, en vez de mover el Rey (Rh3), como hizo un movimiento más tarde. Una trasposición que terminó con las esperanzas del héroe local de recuperar el título que portó en 2005 y 2006, pero que sirve a Anand para abrillantar aun más un palmarés digno de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

En cuanto a la partida, puede decirse resumidamente que en el juego decisivo Topalov manifestó meridianamente su estilo y estado de ánimo, al mismo tiempo que sus carencias como ajedrecista. No logró comprender la posición, no la valoró correctamente, sin darse cuenta de lo peligrosa que era para su rey. Debía hacer, entonces, lo que su estilo y estado de ánimo no le permiten (o le permiten muy pocas veces): debía reforzar su posición, no darse por vencido, y aprovechar la mínima sugerencia de repetición de movimientos que apareciera en el juego (sin importarle sus carencias como jugador de rápidas, en los tie-breaks). Pero no lo hizo: fue un Topalov demasiado obvio, hasta llegar al error que le permitió completa actividad al oponente, lanzando un par de golpes muy predecibles (hasta nos dimos cuenta nosotros de lo que se venía!) y a continuación recibió un ataque decisivo. Sin duda ha ganado el ajedrecista más completo de los dos. El cetro mundial está en su lugar. Bravo Vishy!

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